Atyrá, otras elecciones sin propaganda política

La ciudad de Atyrá es la única en Paraguay que no sucumbe a la polución visual típica de épocas electorales. Lo que inició como un acuerdo tácito entre pobladores se convirtió en una ordenanza municipal que garantiza la protección al medioambiente y a los espacios públicos.

A poco menos de 20 días de las elecciones generales, ingresar a la ciudad de Atyrá es como estar en un mundo paralelo, lejos de la propaganda política, sin ningún caso de dengue, sin polución sonora ni visual.
Feliciano Martínez, un ex intendente de la ciudad, instaló la idea en 1991 como parte del proceso de cambio radical que los llevaría a ser la localidad más limpia del país. Desde ese entonces, los atyreños adquirieron la limpieza y el orden como estilo de vida.

Relató que el acuerdo se respetó durante muchos años, pero que los problemas comenzaron con casas comerciales que llegaban desde otras localidades a promocionar sus productos, y desconocían la prohibición en cuanto a polución visual.

“Tuvimos que crear la ordenanza para que la Policía Nacional tenga un respaldo cuando interceda en algún caso”, comentó el jefe comunal.

Comentó que, incluso, los grupos políticos de cualquier partido que incurran en este error, automáticamente, son descalificados y pierden credibilidad ante los electores.

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En una oportunidad, recordó que llegaron colaboradores de un candidato y pintaron una de las murallas de la ciudad. Estos, inmediatamente, fueron sacados del lugar por los pobladores, quienes cubrieron la propaganda nuevamente.

En Atyrá, los que apoyan a cierto candidato o partido político, como máximo, colocan calcomanías en sus vehículos o en las puertas de sus casas, pero nada que dañe el medioambiente o vaya contra el principio que los hizo ser la ciudad más limpia del Paraguay.

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