Un héroe de la victoria

Arsenio Benítez es uno de los cinco excombatientes que habita el Cuartel de la Victoria, ubicado en Reducto, San Lorenzo. Con sus 96 años de vida lleva impregnado en su mente la lucha, la victoria y el heroísmo guaraní

Hace más de 70 años le tocó en suerte ser uno de los guerreros de la Patria, para la defensa de los intereses paraguayos durante la disputa territorial con Bolivia, en la Guerra del Chaco, que concluyó con la firma del cese de las hostilidades entre Paraguay y Bolivia, el 12 de junio de 1935.

Con solo 15 años tuvo que dejar sus estudios de primer curso, familia, amigos y aventuras de adolescente para alistarse al ejército en defensa de la Patria.

Ya pasó mucho tiempo de eso, pero Benítez conserva el mismo espíritu de ahínco y fortaleza que demuestra cada vez que recibe a personas que llegan hasta el Cuartel de la Victoria para felicitarlo, esta vez, a 77 años de la Paz del Chaco.

“Luchamos en el Chaco seco, no había agua. Bebíamos jugo de tuna”, relata. Tampoco olvida el desenlace de la contienda, que terminó el 12 de junio de 1935 con la declaración de la paz y la fijación de límites definitivos entre Paraguay y Bolivia.

Tras la finalización de la guerra, y con 18 años cumplidos, se trasladó hasta Corpus Christi, Canindeyú, ciudad donde se estableció, se casó y tuvo cinco hijos. De ellos, solo vive uno (Amancio Benítez, de 40); otros dos perdieron la vida en un accidente de moto. De lo demás, prefiere no hablar.

EN EL CAMPO DE BATALLA

Con la misma ilusión de juventud, Benítez nos acompañó hasta el Museo de los Defensores del Chaco, también ubicado dentro del Cuartel de la Victoria. Allí nos mostró las armas que alguna vez usó. “Este es un fusil FA”, nos cuenta, y se pone –acaso alerta– en posición de combate. Posa para la foto, juega, ríe como un niño. Quizás recuerda viejos campos de batalla que a muchos compañeros suyos le valieron la vida. A él, como a muchos otros, lo convirtieron en héroe.

En el museo nos muestra también una serie de trofeos de Guerra, así como discos de vinilo, granadas, cascos (¡que llegaron a usar como ollas!), entre otras herramientas que lograron secuestrar de las tropas bolivianas.

La música, según nos cuenta, siempre estuvo presente. Tras los duros enfrentamientos, en momentos de respiro, alguien sacaba una guitarra y empezaban a cantar. Hoy su amor con la música sigue intacto, señaló. Tanto, que cada tanto encuentra un momento para entonar una canción e incluso bailar al ritmo de algún hit que alguna frecuencia radial hace sonar.

LOS HÉROES DEL CUARTEL

Arsenio Benítez vive en el Cuartel de la Victoria junto a otros cinco excombatientes: Justo Martínez (94), Gabino Ayala (99), Porfirio Martínez (97), Antonio Benítez (100) y Nicolás Flores (98).

Según él mismo señaló, no sufren necesidades de alimentación; en tanto, siempre estarán agradecidos de recibir obsequios varios como chaquetas, ponchos, pañales desechables, golosinas, cigarro, yerba, leche y frutas. “Son como niños”, se oirá decir a algunos de los cuidadores.

Mientras tanto, Manuel Antonio Sánchez, de 99 años, se deja ver en el pasillo con su gorro; y apenas descubre a la prensa se pone a entonar una canción con la mayor potencia que le permite su voz. Otro lisiado pasará también por el pasillo, quizás para pispar entre tanto jolgorio. La fiesta, tanto como la victoria, es de ellos… y lo saben.

ESCÁNDALOS DE PATERNIDAD IRRESPONSABLE

Sus años, que se acercan al siglo de vida, no le impiden tener una visión del Paraguay actual. Según sus propias palabras, el escenario político contemporáneo solo se traduce a escándalos. “Los políticos tienen hijos y no los reconocen. Eso es lo que vemos en la tele”, dice en guaraní, haciendo notar cierta angustia.

Igualmente, se muestra preocupado por la delincuencia imperante. Ante eso, propone un servicio militar obligatorio para que la educación y disciplina llegue a todos.

Benítez señala que los excombatientes se sienten valorados por las instituciones y estudiantes que periódicamente se acercan a brindar sus saludos y cariños, pero no de la clase política, que permanece invisible, salvo excepciones en actos oficiales y fechas clave.

El Cuartel de la Victoria permanece abierto durante todo el año, de 9:00 a 11:30, en la mañana, y de 14:00 a 17:00, por la tarde, para aquellos que deseen acercarse y brindar su tributo, en vida, a los héroes vivos de la Patria.

 

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