Un desmejorado Fujimori enfrenta un nuevo juicio por corrupción

Despeinado, sin corbata y sin anteojos, el ex presidente peruano, Alberto Fujimori, sentenciado por crímenes de lesa humanidad, presenció el inicio del quinto proceso en su contra.

Está acusado de desviar millonarios fondos públicos para financiar tabloides amarillistas que apoyaron su segunda reelección entre los años 1998 y 2000.

De todas formas, la primera sesión se suspendió tras 45 minutos de iniciada, hasta el lunes 28 de octubre, luego de que la defensa de Fujimori pidiera que el ex mandatario fuera juzgado por la Corte Suprema y no por la actual Cuarta Sala Penal Liquidadora, un pedido que, para analistas consultado, no procede de acuerdo a las leyes peruanas.

Es el segundo pedido del abogado del ex mandatario, William Castillo, para remover a las juezas Aissa Mendoza, Abigail Colquicocha y Carolina Lizárraga. La última semana Castillo pidió cambiar a las juezas por supuesta parcialidad.

Alberto Fujimori, de 75 años, con un mechón de cabello cayéndole por la cara, vestido con camiseta blanca y suéter azul, ingresó arrastrando sus zapatos marrones hasta su silla de acusado, donde tomó una pastilla y se midió la presión sanguínea con un tensiómetro apuntando los resultados en un cuaderno.

Su imagen era opuesta a la de 2009, cuando fue sentenciado a 25 años de prisión por crímenes contra los derechos humanos, época en la que vestía elegantes ternos, vistosas corbatas y zapatos negros brillantes.

La pena máxima para el delito de peculado, del que se acusa a Fujimori, es de 8 años, pero si fuera condenado, ello no significará ningún aumento de su tiempo en prisión, ya que en Perú las penas no se acumulan sino que prevalece la mayor. infobae.com

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