Senador chileno admite que fuma marihuana y reabre controversia

Las confidencias del senador chileno Fulvio Rossi sobre que fuma marihuana y su propuesta de despenalizar el cultivo para uso propio, posibilidad que el Gobierno rechazó hoy de nuevo, han reabierto la controversia sobre las drogas en Chile.

Médico de profesión, Rossi adelanta además que en las próximas semanas presentará un proyecto de ley sobre la marihuana, pero solo para esta droga, porque se declara contrario a legalizar otras sustancias que, como la pasta base y la cocaína, tienen consecuencias “devastadoras”, dice.

En este sentido, el senador dijo hoy a Efe que aunque parezca muy difícil un debate de este tipo en el Senado hoy se viven otros tiempos “y debemos asumir ciertos liderazgos, tenemos que avanzar hacia la frontera de lo posible”.

En su opinión, los políticos deben acabar con este “morbo público” de que la marihuana no puede legalizarse. “Debemos derrumbar el mito, de que la persona que la consume (la droga) es un fracasado, un delincuente”, apostilló.

Rossi, quien aseguró que no recurre al mercado negro para su consumo personal, afirmó que en la lucha contra la droga, los Gobiernos han perdido muchos recursos y también vidas “pero si se despenalizara el cultivo, todos estos hechos se mitigarían”.

Tras señalar que el consumo responsable de la marihuana provoca mucho menos daño que el tabaco y el alcohol, el legislador dijo a Efe que este es un tema que lo conocen muy bien los presidentes de Colombia y México “y no sería mala idea que los gobernantes de la región coincidieran en la posibilidad de legalizar el consumo de esta droga”.

Estas declaraciones han vuelto a agitar la controversia en el país, donde no está prohibido el consumo de marihuana, pero sí el cultivo de esa planta, mientras que el porte para uso personal puede ser sancionado con multas menores o la obligación de realizar trabajos comunitarios o someterse a programas de rehabilitación.

La directora del estatal Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda), Francisca Florenzano, coincide con Rossi en que “ninguna droga es buena para un menor de edad”.

Pero, según recordó hoy a Efe, en el caso del alcohol, la legislación prohíbe su venta a menores de 18 años, y aun así el consumo entre la población escolar (hasta esa edad) alcanza el 56 %.

En cambio, el consumo de marihuana es del 15 % en ese mismo grupo etáreo (entre la población en general baja al 8 %).

“¿Cuál es la diferencia entre las dos? Que la marihuana es ilegal y el alcohol es legal. Si la legislación actual (restrictiva también para los adultos) es una barrera de acceso para los menores, bienvenida sea”, apunta Florenzano.

“Si en Chile tenemos una legislación con respecto al alcohol que hace esa diferencia (entre menores y mayores de edad) y sabemos que funciona muy mal, ¿por qué tendríamos que pensar que una legislación del mismo tipo para el caso de la marihuana funcionaría de forma distinta?”, recalca.

En cambio, los editores de la revista Cáñamo han sido los más combativos en la defensa de la despenalización del cultivo y del porte de esa hierba.

“Primero debiera determinarse la superficie a cultivar y luego la cantidad que se puede portar”, indicó hoy a Efe su director, Sebastián Binfa.

Binfa critica además que no haya estrategias estatales orientadas a los usuarios no problemáticos y reclama la instauración de “una política de reducción de riesgo y daño” que forme a la población sobre el consumo responsable.

El protagonista de la última portada de Cáñamo fue el también senador Ricardo Lagos Weber, que en ocasiones anteriores ha admitido que, aunque no consume drogas, en su juventud sí probó la marihuana, y se ha mostrado abierto a discutir la despenalización del autocultivo de la cannabis sativa.

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