Difícilmente Paraguay podrá romper el círculo de pobreza por su baja inversión en la niñez

Rosa Elcarte, médica pediatra española representante de Unicef, afirma que difícilmente Paraguay podrá romper el círculo de la pobreza mientras mantenga su bajísima inversión en la niñez, la más pobre de Sudamérica. En esta entrevista recuerda que todos los presidentes han prometido aumentar a 7% el presupuesto pero que hasta ahora no ha conseguido sobrepasar el 4,5% del PIB. La experta revela que abusos como el de la niña que dio a luz en el hospital de la Cruz Roja –que conmovió al mundo– es apenas la punta del iceberg de un drama que viven en silencio miles de familias de nuestro país.

–El caso de la niña abusada por el padrastro tuvo una repercusión internacional sorprendente. Hasta un congresista de Estados Unidos comentó el tema y se avivó el debate de la despenalización del aborto.

–El tema del abuso sexual es muy difícil de cuantificar. Pasa un poco algo parecido con el tema de la violencia contra las mujeres. Los datos que disponemos nos dicen que cada día, una niña entre 10 y 14 años tiene un bebé. Son dos veces al día. Estamos hablando de un número de 600 embarazadas entre 10 y 14 al año. No son todos pero la mayoría es resultado de abusos. Hay muchos casos que van desde los 2, 3, 4 años… La mayoría no se embaraza porque no están en el tiempo de ovulación. La cifra de 600 es como la punta del iceberg. Es lo que se ve. En realidad los casos son miles…

–¿Cuál es el móvil?

–Es un móvil cultural machista donde el hombre en general considera que la mujer y los hijos son de su propiedad. Se cree dueño de ellos. En muchos casos se origina en la violencia contra la mujer. La madre no se atreve por miedo a enfrentar al padre o al padrastro. Aparte, el maltrato infantil en la familia está culturalmente aceptado y forma parte del “tú eres mío”, luego “tengo derecho a pegarte, tengo derecho a abusarte porque soy superior. Soy dueño tuyo”. Es el trasfondo en general de esta violencia y también del abuso sexual. Este raya más en lo patológico pero forma parte de ese entorno de aceptación de la violencia.

–¿Unicef tiene registrado casos? ¿Hay algunos que le llamaron la atención en su misión de cuatro años en el Paraguay?

–El personal de salud hace notar que cada vez hay más embarazos, y de niñas cada vez menores. No hay denuncias…

–¿Por qué no se denuncia?

–No quieren hacerlo. En muchos casos, la familia de la niña ofrece, arregla la relación con un señor muy mayor…

–Como un señor feudal.

–Así mismo. Este puede tener 30, 40 años. Embaraza a la niña pero el señor mantiene a la niña y a toda su familia. El señor se encapricha por la niña. La familia lo acepta a cambio de su manutención. Es como una forma también de mitigar la pobreza. Los que han denunciado han sido hasta agredidos físicamente por la familia de la niña porque a todos les conviene esa relación. Es típico en el interior. Algo parecido pasa en los países asiáticos.

–Sin alternativas…

–Tanto que defendemos la vida desde la concepción, deberíamos insistir más en la protección. El niño es sujeto de derecho desde que nace. Hay leyes que lo protegen pero la realidad es que están ahí en la calle siendo explotados por sus propios padres o por terceros que los alquilan. En este tema de protección, Paraguay está bien atascado.

–¿Preocupa todavía el criadazgo? Resurgió el tema con ese joven que habló en el encuentro del Papa con la juventud…

–Según los datos de la Dirección de Estadística y Censos, todavía hay más de 40.000 criaditos y criaditas en el país. Muchas de estas personas que toman criaditos creen que están haciendo el favor a ese niño de 10 a 12 años al llevarlos a su casa…

–Van a la escuela por lo menos…

–Hay un porcentaje muy alto que no va, porque trabajan desde las seis de la mañana hasta muy entrada la noche. Un porcentaje alto de niñas acaban siendo explotadas sexualmente. Hay estudios en la región de prostitutas que comenzaron como criaditas. Cuando se planteó la discusión por la ley de trabajo doméstico, las trabajadoras no querían que la ley permita el trabajo de menores de 18 años. La ley salió por encima de los 18.

–Evidentemente no recomienda el criadazgo…

–El criadazgo debe ser cero, absolutamente cero. En este país, trabajar por debajo de los 14 años es ilegal. Hasta esa edad debe estar en la escuela aprendiendo. Así lo establece la ley.

–¿Y los que trabajan con sus padres?

–Uno habla con los padres y ellos dicen que los niños ayudan. Es que no es una ayuda. El resultado es que estos niños trabajadores acaban dejando la escuela muy pronto, todo por juntar unos 50.000 guaraníes. Es pan para hoy, hambre para mañana. A este niño lo están condenando a ser tan pobre como sus padres. Así no se rompe el círculo de la pobreza.

–¿Y cómo rompemos?

–Todos los programas de protección social para desarrollar la economía familiar, todos tienen que tener fortalecidos los componentes de infancia, porque solamente el niño bien formado va a romper el círculo de la pobreza. Hay que incentivar a que los padres tengan trabajo o que ganen más. Hay que apoyarles con protección social pero, ojo, que no sean beneficios sociales para seguir siendo pobres con televisor. Si no van a la Universidad deben tener buena formación profesional a los 14, 15, hasta los 18. Es la única forma de romper el círculo de la pobreza.

Entonces si tenemos el programa Tekoporã o el programa Sembrando Oportunidades, y estamos trabajando con las familias, ambos programas tienen que ser efectivos para el desarrollo integral del niño y la niña.

–Siempre hubo fondos, millones, que se gastaron en nombre de la niñez…

–Los fondos para la niñez van subiendo cada año pero en Paraguay es infinitamente menor a los demás países de la región. Paraguay tiene la más baja inversión social en Sudamérica. Los países vecinos gastan el doble.

–¿Cuál es la cifra?

–Ahora estamos en 4,5% del Producto Interno Bruto. Es muy baja para cerrar la brecha.

–¿Cuánto hay que invertir?

Todos los presidentes de Paraguay, en la campaña electoral se comprometieron a subir la inversión en la infancia, por lo menos en un 7%. El Presidente (Horacio) Cartes lo ratificó y rinde cuentas cada año de ese compromiso pero la inversión en la infancia sigue en un 4,5%, prácticamente desde hace tres o cuatro años.

–Si llega al 7% dónde debe parar esa inversión?

–En educación, en la primera infancia también. La primera infancia es un reto que el país no está enfrentando suficientemente aunque ha mejorado. Todo lo que se hace con un niño desde el nacimiento hasta los cinco años es lo que marca el futuro de la vida.

(El municipio de) Encarnación tiene un modelo de trabajo bastante bueno de prevención de violencia y abuso. La Secretaría de la Niñez debería tener un presupuesto para poder trabajar y, claramente, si queremos que este sistema funcione no hay más que cumplir la ley que está vigente desde hace 10 años. Si no se financia lógicamente el sistema no va a funcionar. Es como tener un buen coche pero sin gasolina.

–¿Qué institución debe coordinar ese flujo de dinero para evitar la corrupción, el desvío?

–En mi opinión debe ser conjunto entre la administración central y el nivel municipal. Paraguay tiene el mejor sistema nacional de protección de toda Latinoamérica pero no funciona.

–¿Qué son esos albergues que construyen con el sector privado? (Se hizo una cena para recaudar fondos esta semana).

–Hay una campaña para reducir la cantidad de muertes evitables. La muerte de los niños en el primer mes de vida es la misma de hace 20 años. En 2013, cuando hicimos el estudio, cuatro bebés se morían todos los días, tres de ellos por lo menos por causas evitables. Se ha hecho un trabajo muy importante en este año y medio con el Ministerio de Salud, las sociedades científicas, el sector privado y se ha bajado muchísimo la mortalidad materna. Lo que no ha podido todavía es con la mortalidad neonatal…

–¿Cuántos de esos albergues se necesitan?

–Debe haber uno en cada hospital donde se hacen partos. No hace falta que sean grandes obras. La que vamos a construir en Curuguaty a 100 metros del hospital tiene capacidad para 12 camas y cuesta 80.000 dólares.

–¿En cuántos países está Unicef?

–Estamos prácticamente en todos los países.

–¿Cuántos son?

– Unos 12.000 a 13.000 en el mundo, 25 en Paraguay, en su mayoría locales.

–¿Cuál es el país más peligroso?

–Yo creo que es Siria en este momento.

–¿Ya tuvieron bajas?

–Ya tuvimos. Se trabaja con medidas de seguridad. A veces no es suficiente.

–Algunos equipos de fútbol llevan el logo de Unicef. ¿A cambio de qué?

–El Barcelona de España apoya a Unicef con una importante suma todos los años. A la hora de trabajar con la empresa privada o con clusters (grupos de empresas) tenemos mucho cuidado porque, de alguna manera, Unicef cuida mucho la imagen y por lo tanto la ética y por lo tanto con quién se asocia. Previamente a esa empresa se le hace un screaming (análisis ) minucioso, de arriba a abajo. La imagen la cuidamos mucho.

Fuente abc

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