Guaraní se despierta a tiempo y se impone

Guaraní encontró el triunfo ante Racing cuando el partido entraba a su recta final. Y lo hizo de manera espectacular y con dos goles soberbios de Federico Santander y Marcelo Palau para el 2-0 que lo pone muy cerca de la clasificación a Octavos de Final.

​La victoria, a más de tener un valor superlativo porque lo deja a un paso de la clasificación tiene el peso de haber sido logrado en base a una trabajosa dedicación para concretarlo.

Todo el trámite giró en torno a una administración de pelota con mayor énfasis en el medio campo. Muy pocas fueron las propuestas de uno y otro en materia de avanzada.

Guaraní tomó siempre la iniciativa, pero no tenía mucha contundencia arriba. Fernando Fernández era el único emblema de ataque, pero su labor fue pálida por falta de apoyo sólido.

Sin embargo, la representación paraguaya siempre estuvo predispuesta a martillar, a pesar de que su rival se mostró hasta casi renuente a “carearlo”. Más bien apostaba a la calma y a salir de contragolpe.

A mitad del complemento Fernando Jubero saca a Queso y lo mete a Santander. Este, a un minuto de su ingreso pica en punta y sin marca adelante, con Saja en frente saca un disparo que se cuela y desagota el festejo contenido.

Queda la duda de si fue o no gol. La pelota impacta en el larguero y luego en la línea. Marcelo Van Gaase da por válida la acción, aunque todo indica que ese disparo no acabó plenamente en el interior de la cabaña de Racing.

Detalle no menor y que queda para la polémica, pero a Guaraní le vino como combustible ideal, porque aquella conquista lo robusteció y abrió otra dinámica, pasando a ser el Legendario más ambicioso.

Producto de la nueva fuerza adquirida, el local fue arriba a buscar otra marca y lo hizo con Palau, quien sin esperárselo nadie saca un disparo que Sebastián Saja casi no la ve pasar a su portería.

Fue el resultado final que parecía que no se iría a registrar. Es que el nivel del encuentro daba toda la pauta de que Racing quitaría el empate que lo certificaba como ganador de una plaza a Octavos.

Pero la fórmula perfecta estaba en el banco de suplentes, y fue la llave que desactivó el cerrojo albiceleste para demostrar que el 4-1 de la ida no fue el reflejo real de lo que es realmente el rival.

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