Zapatitos, agua y pasto

Regalos en las calles, los niños esperando nuevos obsequios tras la Navidad, los zapatos, el agua y el pasto listos… Vienen los Reyes Magos.
Los Reyes Magos
Las tradiciones difícilmente desaparecen, aun cuando tenemos en cuenta el mundo tan intrínsecamente globalizado en que vivimos. La gente y su forma de pensar cambian, la tecnología cambia, incluso algunas costumbres pueden cambiar, pero hay tradiciones que perduran, y los niños son la base de la continuidad de las mismas.

Este domingo, los paraguayos -al igual que los habitantes de decenas de otros países- dan continuidad a las fiestas de fin e inicio de año con el Día de los Reyes Magos, en honor a los tres sabios que, de acuerdo a la tradición cristiana, visitaron a Jesús a poco de haber nacido éste, regalándose oro, incienso y mirra. En honor a este acto de generosidad, los niños también reciben regalos.

Actualmente, Melchor, Gaspar y Baltazar “se manejan” de forma similar a Papá Noel en la Navidad: los niños les escriben una carta en la que detallan el juguete deseado y, si han sido buenos durante el año, reciben el obsequio deseado, siempre que sea posible.

Ciertamente muchos detalles han cambiado. Muchas personas de cierta edad recuerdan haber sido felices con obsequios que para muchos niños de la actualidad podrían no parecer mucho: autos y camiones artesanales hechos de madera -que sin embargo siguen vigentes y formando parte de la festividad aún cuando nos hallamos ya en 2013, lo que es un testimonio de su popularidad-, ropa y golosina eran los obsequios que varios de nuestros lectores recordaron haber recibido.

En contraste, muchos niños actuales probablemente tengan sus miras en regalos algo más elaborados como sofisticadas figuras de acción o muñecas, o presentes incluso más modernos como videojuegos o, dependiendo de la edad, inclusive dispositivos como teléfonos celulares.

Sean cuales sean los gustos de la mayoría de los niños de estas épocas, tanto los regalos de ayer y siempre como los de hoy salen a las calles como todos los años; si pasó usted por alguna de las avenidas que bordean el icónico Mercado 4 de Asunción, por ejemplo, pudo haber visto interminables filas de comerciantes en puestos repletos de todo tipo de muñecas, figuras de superhéroes o personajes de dibujos animados, las perennes pelotas de fútbol, potenciales obsequios más que adecuados para el verano paraguayo como piletas y flotadores, videojuegos, autos de juguete y demás artículos que suelen formar parte de las fiestas todos los años, aunque tampoco resulta imposible hallar obsequios algo menos ortodoxos como complejas casas de muñecas hechas de madera como las que un comerciante ofrece cerca del citado Mercado.

Es así que llega otro día 6 de enero a Paraguay. Muchos dirán que todo tiempo pasado fue mejor y que los niños eran más felices con los sencillos regalos del ayer que con los de hoy; no pocos de los niños más precoces o de mayor edad deducirán la verdad de los “magos” -aunque seguramente no por eso rechazarán los regalos- y los comerciantes de juguetes disfrutarán de los beneficios de las fiestas.

Sin embargo, en la gran cantidad de hogares donde seguramente hay niños que aún creen, los zapatitos serán puestos en las ventanas, el agua y el pasto para los camellos serán juntados y dejados para que las monturas de los sabios beban, y a la mañana los regalos serán encontrados.

Los niños experimentarán la dicha del mágico momento y sus padres recordarán cómo ellos lo vivieron. Y así, otro 6 de enero habrá pasado

Publicado por

Redacción

Redatores: Edgar Encisco y Oscar Lopez

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