Unos 70 expertos investigan avión derribado en este de Ucrania

GRABOVE, Ucrania. Setenta inspectores internacionales trabajaban el sábado en el lugar en el que cayó el avión malasio derribado en el este de Ucrania, donde la asediada ciudad de Lugansk estaba “al borde de una catástrofe humanitaria”, según la alcaldía.

La ofensiva militar ucraniana lanzada a principios de julio seguía avanzando, en especial en algunos bastiones de los prorrusos, como las ciudades de Donetsk y Lugansk, y en la zona fronteriza con Rusia.

En Grabove, donde cayó el avión de Malaysia Airlines el 17 de julio, derribado por un misil que podrían haber disparado los insurgentes, la AFP vio llegar un convoy de 20 coches con inspectores de la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa (OSCE) y expertos holandeses y australianos.

De los 298 muertos del avión, 193 eran holandeses y 27 australianos.

En Grabove, la búsqueda de restos humanos era considerada prioritaria con respecto a la determinación de las causas de lo ocurrido el 17 de julio, indicaron científicos holandeses. El gobierno holandés indicó el viernes que se pudo identificar a una segunda víctima y reiteró que los trabajos de identificación de los cuerpos “podrían durar meses”.

En su labor en el terreno, el parlamento ucraniano autorizó el jueves a los policías holandeses y australianos a llevar armas, lo que para Andrei Purguin, un jefe separatista, significa “una intervención militar de facto”, según declaró a la agencia Interfax.

El presidente estadounidense, Barack Obama, llamó por teléfono el viernes a su homólogo ruso, Vladimir Putin, para expresarle su “profunda preocupación por el creciente apoyo de Rusia a los separatistas en Ucrania”.

“El presidente resaltó su preferencia por una solución diplomática a la crisis en Ucrania, y los dos líderes acordaron mantener sus canales de comunicación abiertos”, informó un comunicado de la Casa Blanca.

El secretario del Tesoro Jack Lew dijo a su vez el viernes al primer ministro ucraniano Arseni Yatseniuk, durante una conversación telefónica, que Washington continuará imponiendo sanciones a Rusia si este país no busca una solución pacífica a la crisis.

La crisis ucraniana se ha convertido en un dolor de cabeza para Putin, atrapado entre las sanciones occidentales cada vez más duras y una opinión pública que avala su apoyo a los separatistas rusos de Ucrania, estiman los analistas.

CATÁSTROFE HUMANITARIA

Por su parte, en el este de Ucrania, la alcaldía de Lugansk advirtió que este bastión separatista y escenario de enfrentamientos, está al borde de una catástrofe humanitaria, ya que carece de agua, electricidad o suministro de alimentos.

Esta capital regional situada cerca de la frontera rusa, con más de medio millón de habitantes antes de la insurrección, está asolada por los enfrentamientos casi constantes entre las fuerzas ucranianas y los rebeldes prorrusos desde hace semanas. “Lo que ocurre hoy en Lugansk (…) es una auténtica guerra que le ha costado la vida a más de 100 habitantes pacíficos”, dijo la alcaldía.

“Después de varios meses (de combates) debido al bloqueo y disparos constantes, la ciudad se encuentra al borde de una catástrofe humanitaria”, advirtió.

Lugansk, situada en la cuenca industrial y minera de Donbass, es uno de los feudos de la rebelión prorrusa que la ha proclamado “república popular”, al igual que la ciudad de Donetsk, situada a 150 kilómetros. Los combates se suceden desde el inicio de la ofensiva hace tres meses, sobre todo para controlar el aeropuerto, y no dejan de causar víctimas civiles. fuente abc

Publicado por

Redacción

Redatores: Edgar Encisco y Oscar Lopez

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