Nunca debemos olvidarnos del sacrificio que significó para que el Chaco sea Paraguayo

Che La Reina y su historia…
En 1928, tras el asesinato del teniente Rojas Silva y sus compañeros, en el Fortín Sorpresa, la guerra con Bolivia se hacía cada vez más inevitable. El sentimiento colectivo clamaba venganza cumplida. Y, en ese clima que presagiaba ya el tronar de los cañones en el Chaco, Emiliano F. Fernández escribió los versos de Che la Reina, que inicialmente se llamó Aháma che china.

El poeta, andando y desandando caminos, anclaba en Villa Aurelia, en la casa del amigo Manuel González. Allí sonaba la guitarra con aires de fiesta y no faltaba la guaripola. A un paso vivía Catalina Gadea, una joven hermosa, de 19 años, de pelo castaño y ojos azules. Parecía una actriz. Emiliano la vio y quedó cautivado de su mirada.

Hoy, Catalina vive en Villa Morra. El próximo 30 de abril cumplirá 90 años. Aunque le cueste hablar sobre su romance con el vate guarambareño, suelta, de a poco, prendas. Largo había sido su silencio sobre lo ocurrido hasta que le concedió, por primera vez, una entrevista a Marlene Sosa Lugo.

-Sí, chéve che renoimíva´ekue “Che la Reina”. Ha oscribi ndajéko chéve, pero che ndaikuaái voi-

cuenta, después de muchas vueltas, porque, evidentemente, le cuesta abordar un tema tan personal e íntimo. Lo que había pasado es que Emiliano, después de establecer un canal de comunicación firme con la moza, que ya tenía una niña nacida en Puerto Pinasco, donde ella había ido a trabajar- le escribió la poesía. Fue en la casa de su amigo Manuel González donde, con frecuencia, porque era también músico, aparecía el tío de Catalina, Benito Blanco.

Emiliano se despidió después de ella, como si ya partiera para la guerra. Eso, sin embargo, ocurriría sólo cuatro años después. “Chéngo ni pintado ndahechavéiva chupe”, confiesa la casi nonagenaria, cuyo rostro deja adivinar todavía el antiguo esplendor de la belleza.

Acerca de A Catalina y A mi bella Catalina, asegura no saber nada Tampoco acerca de que esperara al poeta en Prevención lugar de concentración de los soldados, para embarcarse o desembarcar , en Asunción- , o que recibiese la promesa de tener entre sus manos la oreja del sargento Tejerina, acusado de matar a Rojas Silva.

La composición con música de Félix Pérez Cardozo- se apoderó del alma popular. Voló a alturas insospechadas. Fue una despedida, pero también un canto al coraje y el amor a la patria. Y fue profética: anunció la llegada al Parapití.

Su aceptación fue tan grande que, por aquellos años difíciles, con ella, Eladio Martínez, en el Teatro Municipal, ganó una competencia, derrotando al favorito Sebastián Arriola, que se había presentado nada menos que con Paraguaype, con letra de Manuel Ortiz Guerrero.

CHE LA REINA (xx)

Ajumiko ipahaite Che la Reina nerendápe
apurahéivo mbarakápe si ahátama katuete
Paraguay niko chave ajuráva che retãme
amonóvo hayjupápe a la hora ojofrecé.

Péina ko´ágã ahendu che renóirõ la corneta
acaláta bayoneta ha Chakopyre asururu
ahamítante amoirü Valinoti-pe ikatúrõ
aloamíne ajuhúro Rojas Silva kurusu.

Ahayhúgui che retã Che la Reina rohejáta
frontera lado aháta ahuguaitïvo umi ava
ndaipotánte che kamba che myakÿ nde resaype
aipotánte ere che sype heta tacherovasa.

Che fusil je oime ipotï che rechaséma je hína
Prevención-pe Catalina tereho che ruguaitï
rehecháne guaraní hekove odespreciáva
López ra´yre opytáva bajo el sagrado poyvi.

Ikatúnte aju jevy ndahái katuete amanóvo
ndékena che ra´arõvo siempre firme nde poty
che araha iñongatuhápe ko che korasõ kuápe
amoite ñorairõhápe ne angue che tupãsy.

Aimérõ en Parapití amonguahëne nde apysápe
che ñe´ëmi kuatiápe ne´ïraha asapymi
ha ndékena eñapytï ko verso ndéve ahejáva
topurahéi ndéve ijára el soldado guaraní.

Amalaya atopa el famoso Tejerina
inambikue ko che china ndéve ahechaukávarã
ha upépe terehecha la bravura guaraní
oimevaha gueteri López ra´yre opyta.

Letra: Emiliano R. Fernández
Música: Félix Pérez Cardozo

Publicado por

Redacción

Redatores: Edgar Encisco y Oscar Lopez

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