Julia Kozerski, un viaje personal hacia la aceptación hecho público

UNA FOTÓGRAFA QUE BAJÓ 100 KILOS DE PESO DECIDE MOSTRAR SU CUERPO MARCADO PARA AYUDAR A OTROS A ENTENDER SU PROCESO Y A SÍ MISMA A ENTENDERSE.

Los fotógrafos profesionales somos voyeurs, es decir en cierta forma espiamos la vida de los demás, en general con la aceptación de las personas, poniendo nuestra cámara como defensa entre la realidad, a veces dura, cruel, dándonos la posibilidad de captar momentos críticos, irrepetibles con la tranquilidad del que se siente protegido.

A veces esta aparente defensa no funciona y mueren fotógrafos o camarógrafos en guerras, o reporteros gráficos se congelan ante una realidad brutal que los golpea y no consiguen la tan deseada foto que hubiera implicado el reconocimiento a su profesionalismo.

Unas pocas veces sucede que el mismo fotógrafo siente que su propia historia es interesante como para ser contada. Ese es el caso de la norteamericana Julia Kozerski que, luego de bajar de 170 kilos a 73 decidió tomar su cuerpo transformado en el foco de su propia cámara para contar en una serie de desnudos como cambió.

Este viaje comenzó para esta joven mujer de 28 años en diciembre de 2009, cuatro meses después de su casamiento “La balanza decía ‘170’. Ahí decidí bajar de peso, de una manera autodirigida y saludable”, cuenta Kozerski a entremujeres.com, el blog del diario argentino Clarín. Casi sin querer comenzó con una serie de fotos que eran solo para ella. Dentro de un vestidor cada vez que iba a comprarse ropa se tomaba una foto con su teléfono como forma de registrar sus cambios.

Basta ver cómo fue cambiando su cara de foto en foto para percibir el orgullo que los cambios le iban provocando. En ese mismo reportaje Julia habla sobre el papel que aquellas imágenes jugaron para tratar de entender quién era esa mujer en la que se estaba convirtiendo. Al finalizar tenía más de 200 imágenes y de la edición de las mismas surgió sus serie “Changing room” .

Luego llegó la idea de “Half” una serie donde Kozerski decide fotografiarse ella misma desnuda, fuera de la protección de la estética publicitaria a la que estamos acostumbrados pero usando sus mismos recursos.

Las estrías, los pliegues de piel vacía y esa exposición pública, ese compartir parece liberar a la fotógrafa “Percibí que la historia que contaba a través de mis imágenes no se trataba sólo de mí, sino de la experiencia humana en general” dice. Y termina explicando que esta lucha no es solo sobre sus propios miedos es “sobre el éxito y el fracaso, sobre la identidad perdida y encontrada, sobre la aceptación de los demás y sobre el amor propio”.

En una época de imágenes a veces mentirosas, de mujeres perfectas ayudadas digitalmente y de pautas de belleza exhibidas impúdicamente al lado de publicidad de comida chatarra es bueno ver personas capaces de mostrar que son hermosas como son y que tienen miedos parecidos a los del resto. Me enorgullece que además, ella sea fotógrafa.

Publicado por

Redacción

Redatores: Edgar Encisco y Oscar Lopez

Comentarios