Humor Terapia gorrina

¡Piticlín piticlín, piticlín piticlín!

“Le habla el contestador del doctor Mugidez Guau. En este momento no podemos atenderle, deje su mensaje y número de teléfono después de oír la señal. Muchas gracias.¡Pííí!.

Señor don Contestador, buenos días. Soy Hipólito, el de la casa al lao la ermita. Me le dice al señor doctor que venga sin más tardar que los tocinos que me nacieron el mes pasao pa los santos me san enfermao y mala cura les veo questán más pallá que pacá y… ¿Oiga, me oye usted?. Nada, pa mi que sa cortao. Bueno, ya se lo diré a la tarde en el casino…
¡Hombre, doctor si ha venio!. Pos no mi parició que su secretario subiera enterao de mucho. ¿le pasó el mensaje?
Si hombre, si. Y la prueba es que aquí estoy. Veamos, ¿ que le pasa a sus lechones ?.

Mire usté, la cosa empezó a raíz de que la parienta sempeñase en que la hiciera un retrete junto a la cochiquera, es que desde que vio lo de la Preisler en el Hola, se ma vuelto dun refino que me tiene apabullao, bueno, a lo que iba fueron comenzar las obras y al dia siguiente los mamoncillos se aparvaron, dejaron de comer y corretear y aquí me los tiene usté, agurruñaítos en ese rincón que pa mi que tienen la calentura que tienen la jeta mu seca y a más que no hacen más que moquear. ¿Usté cree que la cosa es grave?.

Posiblemente si, ¿qué van a comer hoy?
Lentejas estofadas y patatas con carne. Si usté gusta…
Digo los cerdos.
Pos eso, lo que sobre de las lentejas y las patatas
Es decir, un aporte excesivo de glúcidos y lípidos además de una posible carencia proteica.
¿Diga lo qué?
Nada, pensaba en voz alta. ¿Dónde pernoctan los animales?
¡Quite, quite!, estos no van pa la recría, estos van pa la matanza.
Le estoy preguntando que en que sitio duermen.
¡Ah!, ya mi paricia, yo pensaba que mablaba usté de la coyunda sesual. Pos ahí mismico, en la cochiquera dal lao el gallinero
¿Temperatura, humedad relativa del aire?
Bueno, el parte lo dan a las tres cuando minforme ya lindicaré
¡Buf!… Que si pasan frío los animales…
Eso ya dipende del cierzo y de Dios.

Mire, la cosa no puede estar más clara, los cochinos están enfermos, se han unido una serie de factores medioambientales que unidos a otros de carácter patógeno, han influido de forma decisiva en el desarrollo de la enfermedad. Como medida preventiva y con el fin de evitar posteriores contagios vamos a sacrificar a los lechones, tomaremos muestras representativas de órganos que posteriormente enviaremos a analizar a l´Institute de la recherche Scientifique de Brusselles. Allí nos indicaran el tipo y cepa del virus, elaborarán la vacuna correspondiente para vacunar a los demás cerdos de la comarca con el fin de evitar la transmisión de la enfermedad.

O sea, que los cerdos me los mata
Correcto. El bien de la colectividad a veces nos lleva a tomar medidas drásticas.
Pero es que, mi colectividá solo son ocho. Y digo yo, ¿no sería más fácil ponerles Pinicilina?…
Compruebo que es usted fiel seguidor de los postulados de Koch
Bueno, a mi la que me gustan son las tácticas de Capello. Ese Roberto Carlos adelantao en la línea media… ¡y cómo chuta el tío!…
Estoy hablando de Robert Koch, microbiólogo alemán…
¡Ah!… Pos no tengo el gusto…
En fin, no importa, vamos a sacrificar a los lechones pero dejaremos uno como testigo de las viejas técnicas agropecuarias. Amigo, siga mis consejos. ¡Su granja va a ser otra!.
¡Dios le oiga!

(Seis meses más tarde)

Hombre doctor, no imaginaba yo verlo por aquí. ¿qué le trae de nuevo?
– Nada, solamente pasaba y vine a ver si siguió usted mis consejos
Los sigo, pierda usted cuidao, me sale caro pero el marranico se me cría mejor que los otros cerdos de la comarca. Al principio a la parienta no le hizo gracia eso de que nos trajeramos el marrano a dormir a la habitación pero ahora se ha acostumbrao y le hace gracia el animalico. Mire, aquí le llevo el menu de hoy.
Veamos: “las algarrobas salteadas a la crema de trufa del Perigord”. De segundo “El maíz golden con brotes tiernos de alfalfa” y de postre “la tarta de bellotas flambeadas”…

Oiga, y café y puro que se fuma después.
El puro no se lo recomiendo por sus antecedentes bronquiales.
¡Quite, quite!, ¡si no se traga el humo!.

¡Piticlín piticlín!¡piticlín piticlín!¡pi…!.

Le habla el contestador automático del doctor Mugídez Guau. En este momento no podemos atenderle, deje su mensaje y número de teléfono después de oir la señal. Muchas gracias.

¡Oiga!¿Señor don contestador?. Soy el Hipólito, el de la granja dal lao larmita. Que me le diga que dispués de todo, tenía razón. Que le hice caso y el bien que ma hecho. De resulta que la semana pasada vino aquí un tal mister Espilber. Que usté conocerá, como hombre de estudios qués. Estaba en busca desteriores pa rodar un flim, y que cuando vió a mi marrano y dado del natural estiloso deste, se quedó prendao del. Y me lo ha contratao pa rodar la segunda parte de Rebelión en la Granja como actor principal. Y a mi, como representante legal del marrano que soy , ma mandao un cheque de 250.000 US dolars. Y cuando fui a la Caja Rural resultó quera bueno y salió el director a recibirme, ¡y no vea las riverencias que macía. Y a más, el señor Espilber ma dicho que aluego me mandará más y…¿oiga?, ¿señor don contestador?. Na, que sa vuelto a cortar. De hoy no pasa. Voy a la ciudá a comprarme un Motorolo desos que usan los jecutivos importantes. Por cierto que ya que voy he de pasar por lagencia de viajes. Amos a ver si contrato un tur opereitor pa que se lleve a las gallinas a conocer Roma…

Publicado por

Redacción

Redatores: Edgar Encisco y Oscar Lopez

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