Desfacebookizá tu mente POR FAVOR!!

Facebook…Facebook…Facebook…. La palabrita aparece en cada historia de amor y sobre todo de “desamor”. ¿Y si miramos por la otra ventana?

Facebook se transformó en una vida parelela más importante que la vida misma. Las personas se deprimen más al ver que su ex pareja cambió su estado de Facebook a “soltera” que en el momento mismo de la ruptura.

Los duelos por una pérdida amorosa ahora tienen un tiempo indefinido, dado que a la mayoría de las personas se le produce una especie de adicción a mirar por esa “ventana” que permite ver las actividades diarias de una persona que eligió quitarlas de su vida. Y con la particularidad que esa persona puede elegir qué mostrar y qué no.

Facebook penetró como un taladro repercutiendo en lo más profundo de las mentes, alterando el orden de los pensamientos, provocando las más rebuscadas elucubraciones con sus correspondientes y casi siempre erróneas conclusiones.

“Subió una foto en la que está riéndose abrazada a su nuevo novio… Pero tiene los aritos que yo le regalé… ¿Qué me querrá decir con eso?”

“Le ponía ´me gusta´ a todas las fotos y estados que el otro subía… Pero ahora dejó de hacerlo… ¿Será que le está importando menos y entonces tal vez vuelva?”

“No borra de su Facebook nuestras fotos… ¿Qué significa?”

“Me inventé un perfil falso de otra persona para darle celos…”

“Si lo borro se va a enojar… Si lo bloqueo voy a demostrar que estoy resentido…”

Porque encima parece que “borrar” a alguien del Facebook es el octavo pecado capital. La persona borrada (ex que te dejó) te acusa de “inmaduro, infantil, etc.” por haber cometido tremenda atrocidad. Él/ella te eliminó de su vida… Ok…. Pero vos no podés eliminarlo de su Facebook. Indudablemente estamos todos locos.

Hasta tus propios amigos, atontados por las nuevas tecnologías, sus propios enamoramientos, sus faltas de imagen paterna o vaya a saber por qué cosa, te dicen: “No… ¿Cómo la/lo vas a borrar del Facebook?” Y es así como seguimos pendientes y recontrapendientes de cada cosa que se le ocurre publicar, de cada “me gusta” que pone, de cada “me gusta” que le ponen, de cada comentario que le hacen los amigos, en muchos casos a propósito para joderte. O no. No viene al caso.

¿Puede ser que eso que puso lo haya puesto por o para vos? Y sí… Puede ser… O tal vez no. ¿Y puede ser que interprete eso que vas a subir como una respuesta a eso que supuestamente “tal vez” puso por vos o para vos? Y….Puede ser….O tal vez no. Pero por las dudas lo ponemos y vemos qué hace.

Y a las cabezas les va saliendo humo y una nueva patología que podría llamarse “Facebookista obsesivo dependiente” va tomando forma. Facebook dejó de ser un medio para ser un fin en sí mismo.

Antes, los hombres nos contactábamos por Facebook para poder ganarnos minas. Hoy parece que muchos se quieren ganar minas para poder contactarse con ellas por Facebook.

A ver, que quede claro. Yo no estoy diciendo “dejemos de usar Facebook”. Lo que trato de decir es que limpiemos un poco nuestra mente de tremenda contaminación. Muchísima gente se sorprendería si pudiera cronometrar el tiempo que pasa publicando, espiando a otros/as, sacando conclusiones, pensando en lo que vio y elucubrando lo que mostrará en la adictiva red social.

Parafraseando un poco a John Lennon, podríamos decir que hoy “la vida es eso que pasa mientras estamos pendientes de Facebook”. Tal vez en la próxima edición del diccionario de la real academia diga “Vida: sucesión de eventos que ocurren para poder ser publicados en Facebook con la intención de provocar en otras personas determinadas reacciones”.

¿Y si miramos por la otra ventana? ¿Cuál otra? Esa otra que da a la calle; donde la gente camina, corre, vive, sueña, se encuentra; donde sale el sol a la mañana y se va a la noche; donde pasan cosas buenas y malas, pero espontáneas; donde las cosas no te las cuentan sino que “suceden”. Donde el que está triste está triste y el que está alegre está alegre. Y no donde el triste se hace el alegre y el alegre se hace el triste.

No te dejes manipular. No te obsesiones. Se libre. ¡Viví la vida!

Publicado por

Redacción

Redatores: Edgar Encisco y Oscar Lopez

Comentarios