¿Armando, el joyero, inventó el robo de la gargantilla?

¡Escándalo! Según lo publicado por un medio kurépa, el joyero Armando Benítez fue el supuesto responsable de armar todo el bolonqui con respecto a la desaparición de las joyas, que misteriosamente volvieron a aparecer la semana pasada en la fiscalía.

Con el medio impreso de la Argentina, conversaron personas muy cercanas a la actriz Moria Casán y según afirmaron, la misma era de baja calidad y acusan que fue el propio Armando quien hizo extraviar la gargantilla en el mes de julio en una presentación de la vedete en nuestro país.

“El señor Armando Benítez mandó a desarmar y desaparecer la joya ‘trucha’ a su orfebre Juancito “el enano” en la ciudad de Luque. Le había prometido pagarle 15 millones de guaraníes puesto que Benítez cobró una importante suma de dinero de manos de Matías Morla, el abogado de Moria. Sin embargo, el orfebre no recibió nada por lo que preservó la pieza casi al iniciar el desmonte de la misma”, manifestó una persona cercana a Moria.

Esta persona, que fue entrevistada en Argentina, agregó lo siguiente: “el propio Juancito, quien fabricó originalmente a pedido de Armando para dar un ‘golpe’ y que después le pagaría. Se hizo un juego de gargantilla, pendientes y un anillo en plata de baja calidad, zirconias, cristales y topacios azules para la gargantilla. Para los pendientes y el anillo se usaron 3 zafiros azules cabujón ovales que costaron sólo 70 dólares. Lo más costoso que tuvo la pieza fue la mano de obra del orfebre, estimada en unos 5 millones de guaraníes, cosa que nunca pagó Armando Benítez. Armando estaba desesperado para que no se supiera que era trucha y ahora no saben cómo hacerla desaparecer. Aunque se niegue que no es la misma, es muy sencillo determinar que se trata de la original”.

En el Popu tratamos de conversar con el joyero, Armando Benítez, para conocer o desmentir lo publicado por el medio kurepa, pero las veces que intentamos contactar con él no atendió su telefóno celular.

Publicado por

Redacción

Redatores: Edgar Encisco y Oscar Lopez

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