11 de octubre de 1629. FALLECE FRAY LUIS DE BOLAÑOS, APÓSTOL DE LOS INDIOS Y FUNDADOR DE PUEBLOS.

El 11 de octubre de 1629, a muy avanzada edad, falleció en la ciudad de Buenos Aires fray Luis de Bolaños, una de las figuras más extraordinarias de la conquista del Río de la Plata. Desde que arribó a Asunción en 1575 hasta que se retiró a Buenos Aires donde murió con olor de santidad, fue uno de los hombres más amados en el Paraguay, la auténtica encamación del espíritu de San Francisco de Asís, a cuya orden perteneció, por su modestia, humanidad, bondad, amor a los hombres y entera dedicación a la propagación del Evangelio.

Cuando llegó, aún no estaba ordenado sacerdote, pero bajo la dirección de fray Alonso de San Buenaventura, otra figura excelsa, se dedicó a la conversión de los indígenas a la fe. Sus primeras campañas fueron en los alrededores de Asunción. En 1580 fundó el pueblo de Altos, y luego estuvo en las tierras del Jejuí y en el Guairá.

En 1585 el obispo Guerra le confirió las órdenes sagradas. Ese mismo año fundó Itá, donde se juntaron más de quinientos guaraníes. Hacia 1587 erigió Yaguarón, con la ayuda de los franciscanos nativos ordenados por el obispo Guerra, entre los cuales sobresalía fray Gabriel de la Anunciación. Luego surgieron los pueblos de Pitum (actual Ypané), Guarambaré y Atyrá, que quedaron a cargo de clérigos paraguayos.

Mientras tanto, fray Bolaños iba traduciendo el catecismo limense al guaraní, el cual fue adoptado como obligatorio por el sínodo reunido en Asunción en 1603. En 1607 fundó San José de Caazapá, en 1612 San Francisco de Yuty y en 1615 la Limpia Concepción de Itatí. Trasladado luego a Buenos Aires, fundó en 1617 el pueblo de Santiago de Baradero.

En realidad, la mayoría de los pueblos que estableció fray Bolaños ya existían cuando la llegada de los españoles, como tabas indígenas, no agrupados en solares .ni constituidos con autoridades. Fray Bolaños alineó las casas en torno a los templos que mandó construir y acostumbró a los indígenas a la vida urbana. Todas las poblaciones que erigió de esta manera conservaron sus nombres indígenas y subsisten hasta nuestros días, aunque no siempre en los lugares de su primitiva ubicación.

En el concepto popular, fray Bolaños fue un apóstol taumaturgo. Se le atribuyeron portentosos milagros, como la bendición de las aguas del Ypacaraí que detuvo una catastrófica inundación y dio nacimiento a ese lago; el aKua que brotó de la piedra, en Caazapá (donde hasta hoy existe el Ycuá Bolaños) y muchas otras maravillas, incluso el don de la ubicuidad y la levitación. Amaestraba las fieras, y las langostas, a su pedido, abandonaban los sembrados.

Su popularidad era inmensa. Ya vencido por la edad y los padecimientos, fue elegido custodio y superior del convento franciscano de Buenos Aires, donde vivió algunos años, casi ciego y trabajando siempre con la pluma y la oración. Al tiempo de sus exequias, fue necesario vestir más de diez veces el cadáver, porque el pueblo se disputaba los trozos de su hábito como reliquias. Sus restos se conservan en la basílica de San Francisco, de Buenos Aires.
“EFEMERIDES DE LA HISTORIA DEL PARAGUAY”
EFRAIM CARDOZO
Página: 385-386

Publicado por

Redacción

Redatores: Edgar Encisco y Oscar Lopez

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