Violetta se despide a puro brillo en Paraguay

Desde la Argentina, conquistó el mundo. Tras cuatro temporadas televisivas, el fenómeno de Disney, Violetta, cerró su ciclo en Paraguay con un importante despliegue en vivo en el Jockey Club de Asunción.

Ocurrió en los años ’90 con figuras como Romina Yan, la fallecida actriz argentina protagonista de Chiquititas (1995-1998). Tiempo después, con Florencia Bertotti y su Floricienta (2004-2005); o con Laura Esquivel, a través de su Patito Feo (2007-2008). Entre 2012 y 2015, la carismática actriz y cantante Martina Stoessel -o, simplemente, Tini, como se hace llamar- se convirtió en la imagen de una nueva generación que creció a su paso, con Violetta, la serie infantojuvenil emitida a lo largo de cuatro temporadas y con éxito en simultáneo en países como España, Italia, Francia y Portugal.

Convertida en una de las giras más lucrativas del momento -con ganancias incluso superiores a los shows de Chris Brown y Ariana Grande-, Violetta volvió al país -un año y ocho meses después-; pero, esta vez… como parte de su gira final.

Como todo producto Disney, cada detalle está bajo control. Desde el imponente escenario con sus impecables pantallas gigantes -que a más de un pequeño fan lograron dejar boquiabierto-, hasta el casting hecho a medida, con talento español, mexicano o italiano; pasando por los típicos estereotipos narrativos, como el de la niña adorable y angelada (Violetta), que se contrapone con la muchacha soberbia y manipuladora (Ludmila).

Con cinco discos de estudio, Stoessel y sus compañeros Gambandé (Maxi), Alba Rico (Naty), Samuel Nascimento (Broudey), Candelaria Molfese (Camila) y Ruggero Pasquarelli (Federico), entre otros, pisan el escenario con del carisma y talento que la marca los obliga a defender. Y lo logran.

En temas como Alcancemos las estrellas, Voy por ti, Underneath It All o Entre dos mundos -en plan rockero-, la puesta en escena alcanza una verdadera dimensión multimedia, con una artillería con la que no tienen nada que envidiar a figuras del pop como Ricky Martin o Enrique Iglesias.

Para las más pequeñas, igualmente, el mensaje será difuso. Apología a la vanidad y narcisismo se perciben en momentos como el de Peligrosamente bellas; aunque logran ser opacados con episodios como el de Código amistad.

El concierto recorre canciones de su histórico repertorio: Yo soy así, Supercreativa, Amor en el aire, Cómo quieres, Salta, Ser quien soy, On beat, Juntos somos más y Soy mi mejor momento, tema que Stoessel se animó en versión acústica (y, aunque tímidamente, a cargo de la guitarra rítmica).

La euforia se disparaba a la par que Stoessel se acercaba a su público. «¡Hola Paraguay! (…). Para mí, este es un país muy especial, al que quiero mucho, y es un placer venir de nuevo», decía, en plan despedida. Guión de por medio o no, la protagonista hurgaba en la sensibilidad de los chicos, motivando la emoción. «¿Están tristes? Nosotros también. Fueron casi cuatro años llenos de amor y alegría».

Entonces era momento para el final del show. Con Mi mejor momento -primero en versión acústica, y luego junto a la banda-, seguida de Vamos a poder cantar, Te quiero y el infaltable En mi mundo.

Entre confetis cayendo al público y la emoción ya invadida en los pequeños -y sus padres-, aparecía la bella Stoessel vestida de blanco para interpretar una canción que significó otro subidón en su carrera: Libre soy, parte de la banda sonora en español de la exitosa Frozen (cuyo video en YouTube cuenta con ¡más de 106 millones de vistas!).

Así fue el final del fenómeno en Paraguay. Mientras se espera que Tini empiece a planear una carrera musical en solitario, el público infantil se retira del Jockey. Pronto crecerán, pero llevarán consigo la emoción de haber visto a Violetta en vivo.

Fuente abc

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