Gobierno colombiano defiende uso de drones en lucha contra cultivos de coca

Por EFE

BOGOTÁ. El Gobierno colombiano defendió hoy el uso de drones en la lucha contra los cultivos de coca, que el año pasado aumentaron casi un 19 % según las autoridades, informaron hoy fuentes oficiales.

Así lo hizo el ministro de Defensa, Guillermo Botero, durante un debate de control político realizado en la Comisión Segunda del Senado colombiano. En ese debate se discutió el uso de drones para la aspersión de cultivos ilícitos y la utilización del herbicida glifosato por parte de la Fuerza Pública para la lucha antidrogas.

Botero, según un comunicado de su despacho, expuso ante los congresistas las ventajas del uso de drones, que actualmente es una estrategia experimental de aspersión, en la destrucción de cultivos de coca en regiones como Nariño (suroeste), particularmente en Tumaco, el municipio colombiano con más hectáreas de coca sembradas.

El jefe de la cartera de Defensa recalcó que el daño ambiental causado por los precursores químicos utilizados en el procesamiento del clorhidrato de cocaína es mucho mayor al causado en las aspersiones.

Por otra parte, resaltó que los drones cumplen con los requisitos de ley y que su tecnología llegó para quedarse.

Agregó que a través de los batallones y otras unidades se están promoviendo proyectos productivos que permitan apoyar a las comunidades campesinas que sustituyan los cultivos ilícitos.

En julio pasado, el Gobierno del expresidente colombiano Juan Manuel Santos reconoció que el total de hectáreas sembradas con cultivos ilícitos creció un 18,81 % en 2017 con respecto a la cifra registrada en 2016. Estados Unidos consideró, en junio pasado, que es una “decisión soberana”, de Colombia recuperar la aspersión aérea de los cultivos de coca y se mostró a favor de que el país suramericano use “todas las herramientas”, a su disposición para frenar el aumento en la producción de cocaína.

El Gobierno colombiano dejó en 2015 de fumigar los cultivos ilícitos de coca con glifosato porque ese químico al esparcirse y ser arrastrado por el viento contaminaba cultivos legales y fuentes de agua, algo que incluso motivó un litigio con Ecuador.

Además, la Corte Constitucional colombiana emitió en 2014 un fallo en el que invocaba el denominado “principio de precaución”, que decía que, “en caso de que existan indicios de consecuencias negativas por ese motivo, se deben suspender las campañas que utilizan tal método”.

Ese cambio de táctica, no obstante, coincidió con un aumento en los cultivos ilícitos de coca, que crecen desde 2013, de acuerdo a los cálculos de la Casa Blanca.

Según un informe publicado por el Gobierno de Estados Unidos, los cultivos de coca en Colombia aumentaron un 11 % en 2017 hasta alcanzar la cifra récord de 209.000 hectáreas, mientras que la producción potencial de cocaína pura también subió un 19 %, hasta las 921 toneladas métricas.

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