UNO POR UNO DE LA ALBIRROJA

Un rendimiento colectivo de gran nivel presentó la selección paraguaya para conseguir un espectacular triunfo, que tuvo como sustento la brillante labor individual de los trece albirrojos que dejaron la piel en Córdoba.
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Por David Arana
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Justo Villar: Transmitió toda su experiencia al equipo, al que orientó para salir cuando se replegaban las líneas, y eso dio tranquilidad a sus compañeros. Importante para jugar el balón con los pies en la salida desde el fondo. Siempre atento para controlar los remates que le llegaron. Para coronar su estupenda noche, tapó con gran intuición y maestría el penal ejecutado por Sergio Agüero.

Jorge Moreira: Sufrió en la marca en algunos pasajes del primer tiempo, pero nunca se cansó para ir una y otra vez al enfrentamiento con los rivales que llegaban por su zona. Generoso en el despliegue para acompañar las salidas rápidas. Redondeó un muy buen trabajo.

Gustavo Gómez: Luego del error al querer salir jugando en el arranque del partido se asentó y fue el zaguero que ya nos tiene acostumbrado. Firme, sobrio en el juego aéreo y rápido para anticipar las jugadas. Generó peligro también en el área rival y, como siempre, demostró que es dueño de una tremenda personalidad.

Paulo da Silva: Inteligente y tiempista. Oportuno para los cruces, tanto dentro como en los alrededores del área paraguaya. Todo un caudillo en el fondo de la retaguardia guaraní. El penal que cometió fue totalmente casual.

Junior Alonso: Jugó como si fuera que siempre formó parte del elenco titular. Muy seguro en la marca, sin dejarse sorprender por el intento de habilidad de los argentinos. No se sonrojó para despejar con pelotazos cuando la situación así ameritaba y, además, tuvo momentos de precisión para salir jugando.

Rodrigo Rojas: Se comió el mediocampo. Despliegue para cortar la generación de fútbol del adversario. Por momentos, se puso el equipo al hombro y salió jugando con mucha claridad. Fue un termómetro para manejar los hilos de conducción cuando se tuvo la pelota a favor.

Cristian Riveros: Se paró por delante de la línea de cuatro y sacó a relucir toda su capacidad para establecer una marca cercana a los volantes creativos de Argentina. Se mantuvo en su ubicación como una especia de eje, y con esa experiencia suya manejó con criterio algunas salidas limpias al equipo.

Miguel Almirón: Al principio pareció incómodo desde su posición de volante interno y perdió peligrosamente algunos balones. Luego se soltó y mostró su habilidad en el trato del balón para ser punzante de cara al arco argentino. Fue partícipe activo de los instantes en los que se tuvo el control del esférico y también mostró chispazos de su tremenda velicidad.

Derlis González: Pícaro, veloz y letal. Espectacular partido del 10 de la Albirroja. Inició el juego como extremo por derecha y se tuvo que prodigar inclusive para la marca. Culminó de gran manera el contragolpe que terminó en el golazo de la victoria. Manejó bien varios momentos en los que tenía que acelerar para hacer daño o hacer la pausa para esperar compañía. Terminó jugando de 9, aguantando balones arriba. Noche soñada de Derlis.

Óscar Romero: Tremenda categoría del zurdo. Jugó como si fuera un experimentado con cien partidos encima. Demostró ese talento innato y lo hizo las veces lo que era necesario, sin exagerar en los lujos. Literalmente manejó los tiempos del compromiso, supo exactamente en qué momento atacar y qué instante dejar en pausa el partido, poniendo cada vez más nerviosos a los argentinos. Gran partido del Melli.

Ángel Romero: Para aplaudirlo de pie una y otra vez. Fue una mezcla de gladiador solitario y delantero con técnica, cuya habilidad fue indescifrable para la zaga rival, que no se cansó de golpearlo sin que el árbitro Daniel Fedorczuk tomara las medidas disciplinarias que debía. Ocupó correctamente los espacios en el frente de ataque, incordió a los rivales en la salida y, por si fuera poco, hizo un pase entre líneas para la definición de Derlis González. Tremenda noche de Ángel.

También ingresaron:

Celso Ortiz: Entró al promediar el segundo tiempo y pudo ganar algunos balones en el medio y darle un poco de respiro al equipo.

Bruno Valdez: Ante el ingreso de delanteros argentinos sobre el tramo final, Francisco Arce respondió con el defensor que colaboró sacando balones de riesgo en la zona caliente.

Hernán Pérez: Ingresó muy tarde, pero rápidamente se metió en el juego y aportó su velocidad para mantener lejos del arco paraguayo el esférico.

EL DT

Francisco Arce: Se la jugó con los “livianos” y le dio ese fútbol que le faltaba al seleccionado paraguayo en otros partidos. Tácticamente paró al equipo con un claro 4-1-4-1, apretando en la salida al rival y tratando de sorprender con ataques punzantes. Leyó bien el partido y realizó cambios oportunos para oxigenar adecuadamente al equipo. Se vio la muñeca del Chiqui en un juego clave.

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