Se acabó la maldición Zapag: ¡Cerro campeón!

 

 

¿Qué bajo la presidencia de un Zapag Cerro Porteño no podría ser campeón? Historia vieja. Bajo la presidencia de Juan José Zapag y contra todo pronóstico, el Ciclón gritó campeón sacándole el título a Olimpia.

Cerro se consagró campeón del Apertura y festejó con su público. Foto: EFE

Para el pueblo lo que es del pueblo. El Ciclón de barrio Obrero consiguió la victoria más importante del 2012, en el clásico ante su tradicional rival, Olimpia, por 2-1, y terminó consagrándose como el campeón del torneo Apertura en el Defensores del Chaco de la manera más dulce. Santiago Salcedo, de penal, y Jonathan Fabbro fueron los artífices del campeonato.

De esta manera, tras los últimos tres años de sequía, el Ciclón festeja su título número 29 a nivel local, y Julio Dos Santos levanta el trofeo del Apertura paraguayo.

El conjunto dirigido por Jorge Fossati tuvo un dominio asfixiante en los primeros minutos del encuentro; antes del primer minuto, Jorge Rojas llegó por derecha y sacó un remate que se desvió por el camino y fue al córner. Seguidamente, Jonathan Fabbro y Édgar Benítez se juntaron y tuvieron la segunda oportunidad para los de barrio Obrero.

El sector utilizado por los azulgranas fue justamente la banda derecha, aprovechando la velocidad de Rojitas.

Pero cuando el dominio era notorio para Cerro, llegó la expulsión del uruguayo Walter López. Un brazo levantado que pegó en Luis Caballero bastó para que Carlos Amarilla expulse con roja directa al lateral zurdo, seguramente teniendo en cuenta los antecedentes del charrúa.

Olimpia mejoró con el hombre a favor, pero diez minutos después, el peruano Renzo Revoredo llegó con una plancha al Pájaro Benítez, y el árbitro tampoco dudó en expulsarlo, equiparando nuevamente el número de futbolistas por equipos en la cancha.

Estando ambos conjuntos con diez hombres, el Decano dominó el juego por esos minutos, y tuvo varias chances, pero faltó la puntada final.

Y cuando el equipo de Gerardo Pelusso estaba en su mejor momento, el Pájaro desbordó y dentro del área Francisco Nájera lo derribó. Penal para Cerro Porteño que se iba encargar Santiago Salcedo. Y Sasá no dudó para poner el 1-0 a los 36 minutos.

Tras el apertura en el marcador, o se apagó el Decano, o se agrandó el Ciclón; como sea, el conjunto azulgrana fue el mejor hasta el final del primer tiempo.

Ya en la complementaria, Pelusso metió a Pablo Zeballos por Francisco Nájera y el equipo franjeado salió decidido a igualar las acciones. Al minuto, Miguel Amado tuvo un remate que salió débil. Cerro apostó al contraataque.

Carlos Humberto Paredes también ingresó en el Decano (por Miguel Amado) y en su primera pelota marcó un gol de cabeza, pero el asistente juzgó que Maximiliano Biancucchi, en posición adelantada, cortó la visión de Diego Barreto, por lo que invalidó la acción.

El dominio decano era arrollador; Eduardo Aranda no podía ser contenido por derecha y Fossati puso a José Domingo Salcedo para contenerlo y estuvo acertado. Cerro volvió al ataque, y rápidamente Édgar Benítez tuvo una clara que hizo temblar el travesaño de Martín Silva.

Pero Jonathan Fabbro demostró toda la calidad técnica que lo caracteriza y en un tiro libre dejó sin posibilidades al portero uruguayo Martín Silva. Un golazo a los 65’ que puso a delirar a todo el pueblo cerrista que soñaba con el título luego de tres años de sequía.

Olimpia salió a buscar el descuento dejó espacios en defensa, aprovechados por los atacantes de Cerro. Y aunque Eduardo Aranda fue expulsado a los 68’ y parecía todo definido, llegó Arnaldo Castorino, y con excelente definición, descontó para el Decano y devolvió la ilusión a los franjeados, cuando iban 75’ de juego.

La hinchada franjeada despertó y comenzó a alentar a su equipo, pidiendo un último esfuerzo para llegar al empate y al título número 40 en su historia en el fútbol paraguayo.

Infartantes fueron los últimos minutos del partido, de un clásico, de una final del campeonato, que finalmente quedó para el Ciclón de barrio Obrero, que con 49 puntos, sobre los 47 de Olimpia, puede gritar ¡CAMPEÓN!

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